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Cómo evitar lesiones oculares por San Juan y qué hacer si se producen

Quiroderma Sant Joan

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Con motivo de la verbena de San Juan, impulsamos, la campaña divulgativa “¡En la verbena, hay que tener ojo!”, en la que se pretende concienciar de la necesidad de proteger la visión y extremar la precaución durante las celebraciones.

Si no se utilizan apropiadamente y con cuidado, los petardos y juegos con fuego pueden ser especialmente peligrosos para los ojos debido a la fragilidad de la zona ocular. Sin embargo, la mayoría de las lesiones causadas por una manipulación incorrecta del material pirotécnico podrían evitarse adoptando una serie de medidas preventivas y conociendo cómo actuar en caso de incidente.

Para reducir el riesgo de accidentes, se recomienda “no fabricar petardos caseros y comprar el material pirotécnico en centros autorizados, prestando especial atención a niños y adolescentes tanto en lo que se refiere a la adquisición de productos como en su posterior manejo”. 

En este sentido, es importante no lanzar petardos en alto, ya que pueden explotar a la altura de la cara, y no colocarlos dentro de ladrillos, botellas o cualquier otro tipo de contenedor, puesto que la metralla desprendida puede dañar las estructuras oculares incluso a muchos metros de distancia.

Ante una lesión puramente ocular, lo mejor es lavar el ojo con agua de forma suave para arrastrar los restos de pólvora o metralla

Por ello, mantener un perímetro prudente de seguridad (más grande cuanto mayor sea la potencia del explosivo) y evitar acercarse a mirar la mecha ante el fallo del petardo son medidas de seguridad básicas, así como el uso de gafas especiales e irrompibles, que pueden proteger el ojo de lesiones graves.

Cuando estas lesiones son puramente oculares, “lo primero que hay que hacer es lavar el ojo con agua, de forma suave pero provocando un arrastre de los restos de pólvora, metralla o partículas incandescentes, que de no ser eliminados pueden seguir quemando los tejidos de la zona y hacer que la herida deje cicatriz, se infecte e incluso se haga más profunda”.

No manipular el globo ocular y acudir con rapidez a un servicio de urgencias, medidas fundamentales para no aumentar el daño

También se aconseja tratar de cerrar el ojo y taparlo con una gasa sin presionar o, cuando el daño se produce en el párpado o la ceja, comprimir la zona impactada para cortar la hemorragia, evitando en cualquier caso comprimir el globo ocular. “No debemos manipular el globo ocular, ya que sin los medios adecuados es muy difícil valorar el alcance de la lesión: una explosión, por ejemplo, puede provocar una hemorragia interna sin que se pueda apreciar externamente”.

De ahí, la importancia de acudir rápidamente a un servicio hospitalario de urgencias, donde un oftalmólogo o su medico podrá realizar un examen exhaustivo de las estructuras internas del ojo para determinar la gravedad del traumatismo y proporcionar el tratamiento más adecuado.

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Fuente: Fundación IMO